domingo, 31 de octubre de 2010

RAFAELILLO, UN TORERO DE TALLA

No es alto, ni ningún Robert Reford. Es torero de los de verdad, de los que cuando se transforma se convierte en un gigante.


viernes, 29 de octubre de 2010

NIMES: ENTRE LA VANGUARDIA Y EL MINIMALISMO


VANGUARDIA
En el terreno artístico la vanguardia explora la relación entre el arte y la vida, buscando reinventar el arte confrontándolo con movimientos artísticos anteriores.




MINIMALISMO
El término minimalista, se refiere al arte cuando ha sido reducido a lo esencial, despojado de elementos sobrantes, es la tendencia a reducir lo máximo en lo mínimo.


jueves, 28 de octubre de 2010

MANOLO VAZQUEZ, EL BRUJO DE SAN BERNARDO


Veo en Sol y Moscas así como en Cornadas para todos, el sincero y espontáneo homenaje que rinden a Manolo Vázquez. Desde aquí me uno a ellos, ya que Manolo Vázquez supuso un gran ejemplo de constancia y torería. Desde el año 1951 en el que tomó la alternativa hasta el 1968 en el que se retiró tuvo la espinita clavada de su Maestranza de Sevilla. Ni su brillante época de novillero con Ordoñez, ni el rabo de la México en 1954, ni la puerta grande de Madrid en el San Isidro de 1957 le habían satisfacido plenamente. Él sabía que tenía una herida abierta que sangraba por su alma y que le atormentaba. Por eso, en el 1981 se propuso con 50 años reaparecer y saldar su deuda con el pasado. En la tarde del corpus de 1981 tras un clamoroso quite con Curro y Paula, salió en volandas por su Maestranza después de torear con la muleta como los ángeles. Hecho que volvió a repetir entre el delirio de su Sevilla, el día de su mágica despedida de los ruedos. Gloria al Brujo de San Bernardo.

miércoles, 27 de octubre de 2010

LA FERNANDA BLOQUEA, INVADE, HIERE


González Climent la describió así: "Toda ella es revulsión, insatisfacción, búsqueda, pelea por su propia expresión. No tiene facultades normales. Siente mucho más de lo que puede decir externamente. Exige imposibles a su voz bronca y regateada, extrema su concentración psíquica, escarba violentamente la fuerza humana de sus gritos y alcanza límites crueles, casi bárbaros. La Fernanda se convulsiona físicamente, estrella brazos al vacío, cierra los ojos, reclama duendes, busca compromisos elementales que le permitan descender y ascender sobre sí misma hasta arañar el jipío valioso. Tiene voz y rajo de templo. Dueña de un gran sentido de la armonía, pero sin entorpecimiento para sus audacias vitales, no imita absolutamente a nadie. La Fernanda bloquea, invade, hiere.

LA SINCERIDAD DE CURRO DÍAZ


Menos mal que siguen existiendo toreros que dan juego, aquí dejo unas cuantas "perlas" de este torero que tiene la sinceridad y valentía de hablar así de claro de su toreo.


"He sido fiel a un concepto y a unos sentimientos. Te aseguro que lo mío no es fingir. Con los trastos hago lo que me nace, con mis cosas buenas y mis cosas malas que son las que conforman mi personalidad ".


"Agradezco la exigencia del público, aunque sé que poner a todo el mundo de acuerdo es imposible: a unos les gustan las morenas, a otros las rubias, a otros todas...".


"Creo que soy Curro Díaz por torear como toreo. A veces los engancho más adelante, otras más atrás y otros días no los engancho y corro como la jaca de la Algaba...".


"Guardo en la memoria las tardes de Madrid, Nimes, Valencia y mi debut en Pamplona que por otro lado ha sido la más polémica de todas. Fue como la canción de La Tarara, unos que sí, otros que no, pero al final del que más se habló en la feria fue de mí".

martes, 26 de octubre de 2010

RECORDANDO AL NIÑO DE LA CALZADA


ANTONIO TOVAR RÍOS, cantaor payo, más conocido con el nombre artístico de el NIÑO DE LA CALZADA, o de la Calza, nació en Sevilla en el año 1913, y murió en Sevilla en 1981, fue un fandanguero excepcional. Ángel de Álora declaraba en uno de sus comentarios, a mí gustarme lo que canta sobre todo, es el cante del de la Calza, que hace los fandangos más puros que todos los que ha habido. Que el de la Calza se ponía a cantar y los obreros perdían el trabajo para oírlo. El fandango por él creado tiene una grandeza única en sus formas, con ecos de soleá y siguiriya.


LA ETICA DE LAS GRANDES FIGURAS DEL TOREO


Desde varios sectores internos del toreo, se están dirigiendo mensajes a la masa de aficionados para que se les de un mayor respeto a las figuras del toreo, desde el empresario Simón Casas hasta Núñez del Cuvillo han hecho manifestaciones en este sentido.

En anteriores entradas hemos recogido diversas entrevistas bajo el título "Lo que confiesan los toreros", aludiendo a aquella gran publicación de Parmeno, habiendo ya pasado tres grandes figuras del toreo. El denominador común, es decir, en lo único que han coincidido los tres, es en afirmar, que la temporada anterior ha sido "dura". Y de esta manera lo describen, "dura en lo físico y en lo psíquico" para Morante de la Puebla, "ha sido difícil y dura" según Enrique Ponce y "muy dura, muy dura" desde la perspectiva de El Cid.

Cuando cualquier aficionado lea esto, no creo que piense que la temporada de estos tres grandes figuras del toreo haya sido "dura", ya que no ha estado impregnada de ninguna gesta, al contrario ha habido muchas tardes oscuras y no voy a entrar en analizar las vergüenzas de cada uno.

La ética en el toreo debe empezar por las grandes figuras del toreo, si quieren contar con el respeto de los aficionados, ya que una cosa es ser una gran figura del torero para el espectáculo y otra muy distinta es serlo para el aficionado.

lunes, 25 de octubre de 2010

LO QUE CONFIESAN LOS TOREROS III: EL CID


Fernando Carrasco Abc de Sevilla

--Ha vivido usted, por varias razones, una temporada muy dura.
—Muy dura, muy dura. El comienzo de temporada no fue el que yo hubiese querido. No empecé el año bien y, sobre todo, no se dieron bien las cosas en Sevilla ni Madrid. Y a título personal, la enfermedad de mi padre, una persona que siempre me ha apoyado y en la que yo me he apoyado. Su fallecimiento fue un palo muy duro.

--Sin embargo, fue capaz de venirse arriba en lo profesional y en lo personal.
—Afortunadamente así fue. Tras la muerte de mi padre me centré totalmente en el toro y a raíz de sustituir a José Mari Manzanares en Madrid, la temporada fue creciendo y ha terminado en una línea muy alta y de regularidad. Tanto que ha sido la temporada más regular en mi carrera.

--¿Más que en 2004 y 2005?
—Sí, porque en esos años, y en otros, cuajaba toros, toros importantes, pero quizá no con la rotundidad de este año. La recta final de temporada, con triunfos en Salamanca, Murcia, Albacete, Logroño, Barcelona, Zaragoza... ha sido extraordinaria. Vamos, si hubiese empezado así de fuerte, habría sido una temporada modélica.

--Pero ahí está el mérito, haberse sabido sobreponer a las circunstancias profesionales y personales.
—Pues sí, porque triunfar de la manera que lo he hecho... me ha costado mucho convencer al público, que parecía haberse contagiado de esa ola negativa que habían puesto sobre mí. Por eso tiene mérito. Creo que estoy mucho mejor que antes, entendiendo toros que, si me llegan a salir a lo peor a principio de año, se me hubiesen ido. Ha sido un final de temporada muy bueno y, lo mejor de todo, he acabado con las ideas frescas, con mucha ilusión y moral y deseando que llegue la próxima.

--Y eso que muchos le daban ya por «desaparecido en combate». Vamos, perdido para la causa.
—(Ríe). La verdad es que ha habido momentos en mi temporada muy duros. Creo que en el toreo he hecho cosas muy importantes, en el toreo creo que he escrito algún reglón bonito y algunas veces parece que eso se olvida de un plumazo. Lo malo de todo es que esos bajones, esas rachas malas, te cojan en ferias importantes. Cuando coges una racha negativa, te levantan un pie y enseguida te quieren levantar el otro. Esto es una lucha continua. Hay toreros que son unos elegidos, tocados por la varita y no tienen por qué estar al pie del cañón todos los días y otros, la mayoría, que sí y siempre a un nivel muy alto. ¿Por qué? Porque hay mucha competencia, toreros nuevos que están saliendo y con mucha frescura. Y no puede uno descuidarse.

--Pero cuando alguien como usted ha hecho lo que ha hecho en el toreo hasta ahora, parece que en cuanto se descuida en un cuarto de hora le quieren pegar la voltereta...
—Yo creo que eso es así en el mundo del toro y en cualquier profesión. Cuando uno se esfuerza por salir adelante, por hacer las cosas bien, cuando no salen parece que el que te equivocas eres tú, que ya no eres el que eras. Y todo tiene su lógica. Las exigencias cada día son mayores. Cuando estás abajo, el público te ayuda, está apoyándote y ven muchas más virtudes que defectos. Y cuando estás arriba te exigen como figura. Y las virtudes, cuando te las reconocen lo hacen bien... pero cuesta mucho trabajo que te las reconozcan. Pero esa es la ley del toreo. Y reconocer que todos esos que te exigen ahora también te ayudaron para que llegase uno arriba.

--Hablaba de la tarde de la sustitución en Madrid. Ahí empieza a cambiar todo este año...
—Supuso el punto de inflexión en mi temporada. Yo termino San Isidro, las cosas no salieron y yo no estaba bien. Me llamaron el día antes si quería coger la sustitución de Manzanares. Me causó sorpresa pero creo que esa decisión iba con doble filo. Yo siempre voy un paso más allá. Había gente que decía que «aquí va a entregar ya la cuchara». Pero como me gustan los retos, dije que sí. Sabía que esa corrida iba a significar mucho para mí. Y a raíz de ahí, poquito a poco, he ido disfrutando mucho.

--¿Se queda con algún momento en concreto de la temporada?
—Me quedo con la regularidad que he mostrado y poder cuajar toros a gusto. He aprendido mucho este año. Y, sobre todo, haber podido hacer el toreo que yo siento y con el que transmito mis sentimientos. Esa regularidad me ha servido de mucho, porque he sido fiel a mi estilo, a mi forma de entender la vida y esta profesión.

--Supongo que en esas rachas malas que no acababan, se da uno cuenta de las personas que siguen siendo amigos y las que se alejan.
—(Vuelve a sonreír). Es en los momentos malos cuando te das cuenta de que no todo el monte es orégano. En este mundo está la familia, los amigos a los que consideras como familia, tus seguidores y tus aduladores. Los seguidores son muchos, vienen, se quedan, se van... pero tu familia siempre está ahí. Sí te puedo decir que en esos momentos malos he perdido a personas que creía amigas pero también me he dado cuenta de los que de verdad me quieren. No obstante, de las cosas malas es como se aprende.

--Y en todo esto han tenido que ver mucho Manuel Tornay y Santiago Ellauri.
—Cada torero tiene que tener una persona adecuada. Ellos saben cómo soy yo y yo sé cómo son ellos. Saben mis exigencias en el toreo. Y, lo más importante, hemos llegado a un punto que no son mis apoderados, sino que somos amigos.

--Diez años como matador de toros. ¿Pensaba El Cid llegar donde ha llegado?
—Soy un privilegiado de esto. Disfruto de mis compañeros, de mi gente, de lo que el toro me ha dado. Al toro le debo mucho, todo. A lo que he llegado es un sueño y ahora le estoy dando forma a ese sueño. También he hecho muchos esfuerzos, porque aunque uno tenga cualidades, las figuras se hacen y lo tienes que plasmar cada día, cada tarde, en el ruedo. Y en la vida.

--¿Deseando que llegue 2011?
—Loco por ello. El mes que viene voy a Valencia, Venezuela, y estaré en Colombia este invierno. Pero quiero que llegue cuanto antes la temporada para seguir la línea ascendente.