viernes, 8 de abril de 2011

LA PAQUERA


Nació para cantar, así lo quiso Dios, la puso en este mundo para que gozaramos con ella, para sentir el verdadero flamenco muy dentro de nuestras almas y de nuestros cuerpos. Jerez la vio nacer y estaban tan orgullosos de ella, que cuando la oían cantar hasta las sillas de las butacas las rompían de la emoción tan grande que desprendía todo su cuerpo. Esta mujer vivía el cante tan dentro de ella, nos lo hacia sentir tanto que hasta se ponían los bellos de punta. Todos los grandes guitarristas sé que tienen mucha pena, porque las cuerdas de sus guitarras ya no volverán a sonar, con esos entusiasmos tan grandes que sentían con la Paquera. Dios la tendrá en el cielo junto con todos los grandes maestros, para orgullo de la tierra y de todo el universo.

jueves, 7 de abril de 2011

VERONICA

La imagen de la Verónica portando en sus manos el paño en el que quedó estampado el rostro de Jesucristo ha dado el nombre a este lance, fundamental en el arte del toreo de capa. Es también el más frecuente al recibir al toro. El torero, con el capote sujeto con las dos manos, cita al astado, adelantando el capote y sacando hacia atrás la pierna contraria. Así se trae la embestida. Al acabar el lance se adelanta la pierna que antes se retrasó, quedando colocado para la siguiente verónica.

miércoles, 6 de abril de 2011

CREER

«Curro Romero no tuvo partidarios, ni siquiera seguidores, tuvo creyentes».

Juan Miguel González Gómez. Catedrático de Historia y Vicepresidente de la Academia de las Bellas Artes.


lunes, 4 de abril de 2011

JOSE CEPERO, UN RESPETABLE SOLITARIO


Anselmo González Climent, ha comentado así su personalidad y actitud artística: «José Cepero fue un cantaor que rondó lo que había de jerarquía y maestrazgo en la llamada por él época de oro del cante. Su largo testimonio del flamenquismo, su no despreciable contribución a algunas de las nuevas exigencias estilísticas (particularmente el fandango), y también, por qué no decirlo, expectabilidad humana, casi le permitieron el rango de maestro... Condicionado por un pasado al que no supo progresar, y vacilante frente a una nueva época de experiencias y riesgos, Cepero se movió dentro de los límites de un sobrio eclecticismo... Por lo mismo, cantaor sin influencia, Cepero no pudo acaudillar discípulos, por ser un curioso ejemplar de artista abstracto. Profundo, pero sin raíces individuales, cumplió decididamente su vocación de neoclásico. Su estilo objetivo, privado del juego de un yo claro, no suscitó antagonías ni excesivas admiraciones. Cernido en gris neutralidad flamenca, Cepero fue un respetable solitario».