lunes, 14 de marzo de 2011

PAQUIRO


Francisco Montes “Paquiro” fue un gran innovador en el toreo y también en el diseño de los trajes de faena. Entre 1830 y 1835, “Paquiro” se presenta sin la típica redecilla y aparece con la montera. Las primeras monteras eran de gran tamaño y más altas que las actuales; realizadas en astrakán y adornadas con borlas en los laterales .
“Paquiro” introduce en el traje las “luces” . Las lentejuelas es lo más novedoso, junto con los alamares o botones de adorno. Los machos se introducen en el diseño original para apretar y asegurar la posición de la taleguilla y de la chaquetilla. Las hombreras crecen en tamaño y la chaquetilla se acorta eliminándose los faldones dejando lucir la faja . El material más utilizado para la taleguilla o calzón es la seda torzal para que se acoplen perfectamente a la pierna.

sábado, 12 de marzo de 2011

EL TORO DE REGALO



Primero fue Juan Mora en Vistalegre y hoy Vicente Barrera en Valencia. La epidemia se extiende. Y además les cuesta un huevo, en este caso 12000 euros de huevos. Si no nos valía con lo de México, ahora le han pillado el gusto en la piel de toro. Profanar no es bueno...

miércoles, 9 de marzo de 2011

EL GITANO DJANGO


Jean Baptiste Reinhardt, apodado «Django», nacido en Bélgica se crió en un campamento gitano situado a las afueras de París, al lado de las fortificaciones que la rodeaban, a donde se había trasladado su tribu materna cuando tenía ocho años, absorbiendo la raíz gitana que luego se mostraría en su música.
El 2 de noviembre de 1928, a la una de la madrugada, Django Reinhardt regresaba a su casa-caravana de una noche de música en el nuevo club La Java. La caravana había sido llenada con flores de celuloide por su mujer, que pretendía venderlas al día siguiente. Django creyó oír un ratón y utilizó una vela para poder verlo. Un poco de cera caída sobre las altamente inflamables flores bastó para provocar un infernal incendio. El músico se envolvió en una manta para protegerse de las llamas. Tanto él como su mujer salvaron la vida, pero su mano izquierda y toda la parte derecha de su cuerpo de la rodilla a la cintura quedaron seriamente dañadas. En un principio los doctores querían amputar su pierna, pero Django se opuso. Los cuidados recibidos en una enfermería serían luego decisivos para salvarle la pierna. Django estuvo dieciocho meses postrado en la cama. Al final había quedado incapacitado del cuarto y quinto dedos de la mano izquierda (que habían quedado contraídos hacia la palma de la mano debido al calor recibido por los tendones). No obstante, gracias a su ingenio inventó un sistema de digitación para suplir su problema, sistema que influyó en cierta medida en la originalidad de su estilo. Podía usarlos en las primeras dos cuerdas de la guitarra para los acordes y las octavas, pero su completa extensión era imposible. Con todo, fue capaz de convertirse en un gigante de la guitarra únicamente con el uso del dedo índice y del dedo medio.

jueves, 3 de marzo de 2011

SUERTE SUPREMA

A quien no hace la cruz, se lo lleva el diablo.

La consagración de la muerte como cumbre que justifica el rito.

EL AMOR EN LOS TIEMPOS DEL CÓLERA


Matador de toros fuera de lo común, Victoriano de la Serna tomó la alternativa en Madrid el 29 de octubre de 1931. Desplegó valor y arte en los ruedos e hizo gala de una personalidad tan
arrebatadora como genial, incluso, una de sus historias llegó a oídos de Gabriel García Márquez,
quien la incorporó a uno de los grandes relatos del realismo mágico: El amor en los tiempos del
cólera.
Pocas vidas dan para tanto. De estudiante de medicina a figura del toreo en poco más de un par de años, La Serna -como luego se hizo llamar en los carteles- rompió moldes. Procedía de una familia acomodada, estaba en el ecuador de la carrera de medicina y se hizo torero. Su fuerza de voluntad forjó un hombre de carácter, de sentencias, que aplicó su filosofía al toreo. Sus palabras reproducidas a continuación en una serie de citas son fiel reflejo de su vida.
“El amor, el honor y el arte son atributos de Dios y hay que defenderlos hasta la muerte”
Tocaba lidiar en un pueblo de Portugal, el festival se suspendió. De vuelta al hotel, aquel matador vio reflejada a una joven en un espejo. La fugaz imagen, le impactó, le cautivó, le enamoró… Al día siguiente, compró el espejo además de mover cielo y tierra para averiguar quién era aquella bella mujer, que vivía en Bélgica y terminaría siendo su esposa. El amor en los tiempos del cólera, de Gabriel García Márquez, toma prestado ese episodio contado por José Miguel García Ascot.
“La diferencia entre la ilusión y la fantasía es que la ilusión te lleva al éxito y la fantasía al fracaso o a la inmortalidad”
Sin más contacto con el mundo del toro que una buena afición, Victoriano de la Serna va para médico y destaca como estudiante. Pero el festival taurino con el que se celebró la inauguración de la Facultad de Medicina de Madrid cambió el camino de su destino. En su primer encuentro con un astado, como uno más en el grupo de estudiantes decididos a divertirse, se lió a dar pases. Uno y otro y otro más. Y se gustó. Dijeron los que estaban cerca que en ese momento se dio cuenta de que había nacido para ser torero.
“Los burladeros están para observar al toro, medir tus posibilidades… y si no lo ves claro no salgas”
No estaba cuajando una buena tarde en Aranjuez. Fue hacia el toro sin convicción, no le gustaba lo que estaba viendo. Desde la barrera le gritaron: “a éste hay que cortarle las dos orejas”. La garganta del alcalde de Madrid había hablado de más. La Serna se dirigió hacía él, le brindó el toro y le respondió:
“Yo le corto las orejas a éste, al padre de éste, a usted y a su padre”. A estas palabras le siguió un faenón apoteósico. Salió por la puerta grande y le llevaron a hombre hasta muy lejos de la plaza. En el ABC Corrochano inmortalizó la escena en su crónica, titulada: La Procesión de La Serna.
“Al toro sólo se le puede hacer lo que el toro se deje hacer”
Un mano a mano con Domingo Ortega en el coso de Valencia aumentó la leyenda. Era un momento de gran rivalidad y ni la suerte ni los toros habían acompañado las ambiciones de La Serna. Domingo Ortega había cortado tres orejas; él ninguna. En su último toro se acercó al matador de Borox y le avisó de que, por mucho que hubiese hecho, los titulares de los periódicos del día siguiente iban a hablar de él y no de Ortega. Recibió al toro sentado en el estribo: impasible, inmóvil, esperó a que el tiempo trajese los avisos, sin hacer caso al animal que vagaba por el ruedo. Se cumplió su amenaza y los diarios centraron el relato en su afrenta: Victoriano de la Serna se deja voluntariamente un toro vivo en Valencia.
“Cada día de estudio es una onza de oro que depositas en la hucha del porvenir” Hombre de profundos convencimientos morales, patrióticos y religiosos, se pasó de Hipócrates a
Cúchares como un iluminado. Se trasladó a Salamanca para estar más cerca del mundo de las
ganaderías. Terminó su carrera de medicina y, aunque nunca la ejerció, sí aplicó sus conocimientos. El doctor Lumbreras, histórico cirujano de la plaza de Vistalegre, dijo una vez que la peor cornada que había tenido que curar fue una de La Serna. Tan grave fue la cogida, en una época en la que no existían antibióticos, que el matador y estudiante de medicina se pasó la recuperación tomándose una y otra vez el pulso, convencido de que una peritonitis podía llevarle a la muerte.
“Hay tres cosas que no se pueden cortar al hombre: el sueño, la risa y las ilusiones”
La plaza de toros de Algeciras fue escenario de uno de estos episodios que hicieron de La Serna un matador distinto. Tras una mala faena en el primer toro, dio con sus huesos en la enfermería por el golpe del bastón que le lanzó un exaltado. Pese a la lesión en la cabeza, el torero de Sepúlveda le brindó el siguiente de su lote al agresor y completo, ante un toro de Pablo Romero, una de las mejores faenas que se recuerdan en el ruedo algecireño.
“A lo máximo a lo que puede aspirar un hombre es a conocerse a sí mismo”
Once cornadas en su cuerpo dejan memoria de sus años en el ruedo. Uno de esos percances desconcertó a La Serna, que llegó a plantearse la retirada, no por la gravedad de la cornada, que fue importante, sino por que nunca descubrió la razón por la que el toro le echó mano esa ocasión. Las demás cornadas sí tenían una causa en su cabeza. La decisión de dejar el toreo surgió tras una voltereta en la Línea de la Concepción. Mientras se recuperaba en la enfermería, el encargado le preguntó: “Con el dinero que tiene, esa mujer tan guapa, sus hijos y la vida resuelta… ¿Por qué sigue toreando?” El diestro fue breve en su respuesta: “Pues tiene usted razón”, y ya en el hotel celebró con champán, con su cuadrilla y todos los que le seguían, su retirada de las plazas.
La Serna marcó un estilo en su época, admirado por sus contemporáneos. Marcial Lalanda, otra gran figura del toreo de ese tiempo, escribió desde el recuerdo su arte: “Yo entiendo poco de poesía, pero se que eso es lo que hacía él, toreando. Toreaba muy lento, con las manos muy bajas, acompañando al toro de tal forma que era algo impresionante”. Su figura permanece en el recuerdo, su sabiduría es una herencia abierta.


Texto. F Yerba

miércoles, 2 de marzo de 2011

PUREZA POR CABALES

Aayyy

Y desde La Polverita

y hasta Santiago

las fatiguitas madre de la muerte

se me se arrodearon



Cabal del Loco Mateo



Aayyyyyy

A la luna le pido

la del alto cielo

para que me ponga

a mi padre en la calle

que bien lo camelo



Cabal del Planeta

EL SABADO DE FERIA PARA EL FERIAL


-¿Qué es lo que fallaba, entonces, para no ir a La Maestranza?

-Me gustaba todo: la ganadería, el cartel, los compañeros… hasta ahí ninguna pega. Pero el día no; no lo acababa de ver. Yo quería ir otro día, no el sábado. Y aunque sea muy doloroso, es preferible dejar pasar una oportunidad de oro, ese sueño que tengo cada año de verme en Sevilla. Para mí es tan importante, que es un esfuerzo grandísimo no estar.

-¿Cuál era su cartel? ¿Qué día le hubiese gustado verse anunciado?

-De lunes a viernes de Farolillos, cualquier día es increíblemente especial. Cualquier día me hubiese gustado. Torear en Sevilla, sea el día que sea, siempre es un privilegio. Pero yo quería eso: de lunes a viernes de Farolillos, no el sábado. Yo me veo soñando cada noche con estar en Sevilla en esos días y he preferido esperar a ver si hay un hueco. Ojalá pueda ser.

Por Ana Pedrero, vía Burladero.

Y si no puede ser en La Maestranza, pues tendrá todo el tiempo del mundo para ir a disfrutar de la Feria de Abril con su traje de chaqueta y gafas de sol, recorrer las casetas de la Feria y disfrutar con sus amigos de una tarde de finos y sevillanas...Ole, ole...

martes, 1 de marzo de 2011

ENTRE DOS AGUAS


La nueva generación de guitarristas españoles reconoce, con unanimidad sorprendente, al guitarrista de Algeciras como el maestro único. Tomatito lo llama el "padrenuestro", Vicente Amigo, el "dios". Él se sabe "padre" y esta circunstancia le proporciona una nueva sensación de miedo.


-¿Y quién es esa gente que le aguarda con tanto interés?

-Mi gente son los flamencos, los guitarristas. Sé que están esperando a ver con qué sorprende Paco y Paco ya no sabe dónde buscar, en la chistera o debajo de la manga. Cuando compongo pienso en los guitarristas, ellos son el termómetro, soy quien soy porque ellos me han puesto donde estoy. Se han criado oyendo mi música. Cada vez cuesta más sorprender a estos niños, lo saben todo ya. Me vuelve loco pero a la vez me hace sentir vivo, veo que aún tengo cosas que decir. De muy jovencito ya pensaba que el día que no tienes nada que decir, te mueres y sigues viviendo como un vegetal.